Participación social como prevención de deterioro cognitivo

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Participación social como prevención de deterioro cognitivo

Participación social y cognición

¿Sabías que la participación social puede mejorar tus habilidades cognitivas a los 50 años? Aún no se desconoce por qué tiene un impacto en el desarrollo y mantenimiento de nuestras habilidades cognitivas, es un hecho contrastado que la participación social ayuda a conservar y potenciar tus habilidades a futuro.

Un estudio realizado en el Centro de Estudios Longitudinales de Reino Unido junto a la Universidad de Southampton y la Universidad Brunel de Londres investigó la relación entre el compromiso social a lo largo de la vida (participación cívica) y el estado cognitivo a los 50 años. 

Lo más sorprendente es que encontraron una asociación significativa entre ambos conceptos: demostrando que una mayor participación en actividades cívicas a partir de los 33 años implica un mejor estado cognitivo a los 50 años.

Beneficios de la participación social

Siempre hemos oído que aspectos como la alimentación, el deporte, el sueño, la genética y el ambiente pueden ayudar al desarrollo cognitivo. Sin embargo, los resultados de este estudio (Owling, Pikhartova y Dodgeon, 2016) nos permiten comprender mejor el papel tan importante que ejerce en nuestra vida involucrarse en la vida comunitaria. Así, la participación social continua puede ser una estrategia de salud pública, pudiendo ayudar a proteger a la población contra problemas de deterioro cognitivo en etapas avanzadas de la vida, cómo son las demencias, el parkinson, etc.

Por el contrario, factores sociales como tener un nivel socioeconómico bajo en la etapa infantil, concretamente a los 11 años, y presentar un peor nivel de bienestar emocional a los 42 años se asociaron con menores habilidades cognitivas a los 50 años.

Neuroplasticidad a partir de la participación

Este estudio corrobora la importancia de la neuroplasticidad cerebral; es decir, sostiene que el cerebro tiene la capacidad de cambiar y adaptarse a lo largo de toda la vida. Es por eso que actividades cívicas, como la participación social dentro de entidades diferentes como Instituciones educativas, ONGs, movimientos sociales o asociaciones públicas o privadas que tengan como objetivo fomentar la participación social desde etapas tempranas, desde la infancia, la adolescencia hasta la adultez tienen un gran peso en la salud y mantenimiento de habilidades cognitivas de los ciudadanos que participan o trabajan dentro de estas entidades. 

Tiene mucho sentido que viajar a otros países de culturas diferentes a la propia y participar ya sea cómo voluntario o como profesional en espacios cuyo eje central sea la participación infantil o juvenil ayude a que nuestro cerebro se adapte a estos nuevos contextos sociales y con ello, promueva el mantenimiento y favorezca el desarrollo de nuevas conexiones cerebrales, lo que implicaría un mejor rendimiento cognitivo.

Formación en Educación para la Participación

Es importante que la participación social se realice desde unos parámetros profesionales y estructurados que permitan el desarrollo de diferentes proyectos y/o actividades con un sentido social y comunitario. Para mejorar la profesionalización de la participación social, la Universidad de Salamanca y la Fundación Plan B Educación social han desarrollado el Máster en Educación para Participación Infantil y Juvenil.

Este Máster ayuda a realizar procesos participativos desde una base sólida. Une a profesionales con alta experiencia a nivel académico y a nivel práctico, pudiendo dotar a los estudiantes en las técnicas y los procesos participativos más relevantes e innovadores. Si te ha gustado la noticia y te interesa conocer más sobre el Máster, te invitamos a navegar por la página web y a consultar cualquier duda al equipo de contacto.

Referencia bibliográfica:

  • Bowling, A., Pikhartova, J., & Dodgeon, B. (2016). Is mid-life social participation associated with cognitive function at age 50? Results from the British National Child Development Study (NCDS). BMC psychology, 4(1), 58. https://doi.org/10.1186/s40359-016-0164-x