Participación Social en el colectivo LGTBIQ+

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Participación Social en el colectivo LGTBIQ+

La participación social como herramienta de reivindicación

Cada 28 de junio se celebra el Día del Orgullo LGTBIQ+, una ocasión festiva y reivindicativa que nos invita a reflexionar sobre la importancia de la participación social en la promoción de la igualdad, la inclusión y la diversidad.

En España, la participación social del colectivo LGTBIQ+ ha desempeñado un papel fundamental en el reconocimiento de sus derechos. Saliendo a la calle y visibilizándose a través de diversas acciones, manifestaciones, campañas de sensibilización y activismo, han logrado avances significativos en materia de igualdad y no discriminación a lo largo de la historia.

Un difícil recorrido histórico

Sin embargo, este camino no ha sido fácil. El colectivo ha enfrentado hostigamientos y represiones motivadas tanto por cuestiones tanto ideológicas como políticas. Durante la dictadura franquista, las personas LGTBIQ+ fueron objeto de una severa persecución. La Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social sancionaba a las personas por su orientación sexual, condenándolas a internamientos donde se les instaba a «revertir sus conductas». De esta forma, la homosexualidad era considerada una enfermedad, una patología que debía ser erradicada.

Tras la muerte de Franco y gracias a la lucha histórica y la movilización social en distintas partes del territorio, se logró derogar la Ley de Peligrosidad. Este es un claro ejemplo de cómo la participación social es fundamental en la lucha por los derechos. Al ocupar las calles, las instituciones y la escena pública, se han conseguido importantes conquistas para el colectivo LGTBIQ+. Un ejemplo de ello es la Ley de Matrimonio Igualitario, aprobada en 2005.

Necesidad de espacios de participación

No obstante, a medida que estos colectivos avanzan, también lo hacen aquellos con narrativas opuestas que intentan quebrantar y retroceder en materia de derechos sociales conquistados. En el contexto actual, con el crecimiento de movimientos de extrema derecha, resulta sumamente necesario promover espacios de participación.

Para ello, también es crucial fomentar la participación activa de niños, niñas y jóvenes en temas de diversidad, inclusión e igualdad. La educación para la participación con infancia y juventud puede ser una buena herramienta para la visibilización y reconocimiento del colectivo LGTBQ+. Construir desde la educación, vinculada al activismo y la participación, asumiendo la raíz de estos movimientos, implica una apuesta por disputar los sentidos y por ser agentes de cambio para contribuir a la construcción de un futuro más igualitario.